Annuntio vobis gaudium magnum;
Habemus Papam:
Eminentissimum ac reverendissimum Dominum,
Dominum Ollatam,
Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Humalem,
Qui sibi nomen imposuit Ollantis I
Ollanta Humala es el nuevo presidente. Definitivamente la factura del Fujimorismo ha sido demasiado alta como para quedar saldada por la prisión de Alberto Fujimori y los visitantes de Saint George. Hoy día Keiko ha tenido que enfrentarse con el alto precio de no haber escogido con cuidado sus amistades.
Respecto de Ollanta, ha llegado el momento de cumplir sus ofrecimientos. No necesariamente las promesas electorales, ya que sabemos que los políticos ofrecen muchísimo más de lo que tienen intención de hacer. Sino la de cumplir los compromisos sobre los que construyó su camino al poder.
Es muy probable que estos compromisos hayan sido hechos a grupos y personas abiertamente incompatibles. ¿A quién honrará la palabra empeñada? ¿A Alvaro Vargas Llosa o la Izquierda dura? ¿Cumplirá con la hoja de ruta o la gran transformación? ¿Honrará los compromisos con "todos los peruanos" o los compromisos con "la revolución latinoamericana?" ¿Cumplirá con sus compromisos a Mario Vargas LLosa o con su hermano Antauro Humala? ¿Cumplirá sus juramentos sobre la Biblia o los compromisos con su padre?
Ollanta Humala deberá mentir y decir la verdad al mismo tiempo, y en los grises que permite la política mostrar la habilidad de seguir concertando con todos para no perder lo avanzado.


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