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viernes, abril 13, 2007

Del Castillo, Pandolfi y Garrido Lecca: Interpelación e Incertidumbre

Interpelación Del Castillo – ¿Interpelación Garrido Lecca?







La interpelación a Jorge del Castillo ha dejado un extraño sabor de boca. Como siempre, una de las cosas más perturbadoras es la indeterminación…

La resolución de nombramiento fue hecha un domingo y la anulación se dio el lunes siguiente, explicó Del Castillo, para demostrar que se había enmendado el “error”. Sin embargo, es complicado decidir si efectivamente se trata de la corrección de un error o de la retractación de una temeraria jugada política.

Vista desde fuera, la tesis del “error”, se presenta verosímil: Del Castillo tiene un montón de papeles que firmar; tantos nombres pasan por sus ojos, tanta gente fue inhabilitada que, probablemente, no pensó que ese Pandolfi sería precisamente aquel mismo Pandolfi.

Vista un poco más de cerca la tesis del “error” comienza a complicarse: (1) Es poco verosímil que Del Castillo hubiera hecho ese nombramiento sin conocer de cuál Pandolfi se trataba; (2) Mucho más raro, que haya olvidado a aquel Pandolfi que tan bien comulgaba con Montesinos; (3) En la despedida de Pandolfi hay más presión de la prensa que propósito de enmienda.

Además no creo que sea coincidencia que, por otro lado Garrido Lecca, se ocupe en contratar a los periódicos del Fujimorismo (Entre nos, me parece un atentado y un insulto a la libertad de prensa que estos delincuenciales medios de comunicación sigan funcionando).

Entonces tenemos, un ministro interpelado por haberse “equivocado” contratando a un exfuncionario involucrado en la corrupción fujimorista; tenemos otro ministro cuestionado por contratar a los periódicos empleados por la corrupción fujimorista; unos periódicos chilenos que alertan sobre la posibilidad de la existencia de una alianza entre apristas y fujimoristas; y una pregunta flotando acerca de si el gobierno está realmente interesado en la extradición de Fujimori…

Todos estos ingredientes dejan un aroma de sospecha; un saborcillo a no sé qué; el gustillo desquiciante de la duda.


Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta



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miércoles, abril 11, 2007

Del Castillo, Pandolfi y Maquiavelo

Las elecciones del príncipe...
































Giampietri, Alberto Pandolfi, Del Castillo, APRA, interpelación; son términos que se vienen manejando desde hace algunos días. La historia a la que dan vida, parece titular de serie de acción o telenovela mejicana: Un vicepresidente fujimorista, un ministro que firma sin leer, un hombre inhabilitado, una constitución ultrajada (por enésima vez).

Las maneras como se aborda el asunto son distintas. No vale la pena repetir lo que ya se ha dicho.

Sin embargo, convendría que los miembros del gobierno, repasaran algunos clásicos en materia de ciencias políticas... creo que un poco menos del anticuado Haya de la Torre y un poco más del todavía vigente Maquiavelo hubiera ayudado a evitar algunas molestias innecesarias. Para muestra un botón:


“No es de poca importancia para un príncipe la elección de los ministros, los cuales son buenos o no según la prudencia del príncipe. La primera conjetura que se hace sobre el talento de un príncipe es ver los hombre que tiene alrededor; cuando son suficientes y fieles, siempre se le puede considerar inteligente, porque ha sabido conocerlos bastante bien y mantenerlos fieles; pero, cuando sean de otro modo, siempre se puede formar sobre él un juicio poco favorable: pues el primer error que comete, lo comete en esta elección. No había nadie que conociera Antonio de Venafro, ministro de Pandolfo Petrucci, príncipe de Siena, que no juzgara que Pandolfo era un hombre prudentísimo, por haber tomado a aquél por ministro” [1]
La cita resulta tan pertinente como esta otra:

“Hay tres especies de cerebros: unos entienden por sí mismos, los segundos disciernen lo que otros entienden, y los terceros no entienden ni por sí mismos ni por otros; los primeros son excelentísimos, los segundos excelentes, los terceros inútiles...” [2]
Resulta claro que hay una proporción directa entre la aptitud para gobernar y la designación de los que han de participar del gobierno. La cuestión es que esta misma proporción puede ser establecida entre la motivación moral del que gobierna y la de sus allegados.

Por lo tanto, ¿sería posible establecer equivalencias morales entre Fujimori - Montesinos – Pandolfi y Alan García – Del Castillo – Pandolfi?

Esa es una pregunta que el propio congreso tendrá que contestar...


Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Referencias Bibliográficas

[1] MAQUIAVELO, Nicolás; “El Príncipe”; Lima – Perú; El Comercio; 2000; p. 109.
[2] Loc. Cit.


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