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miércoles, octubre 03, 2007

José Saramago ¿plagiario?... ¿fiebre de Bryce, contagiosa?




Esta tarde encontré un comentario en mi blog en el cual el periodista mejicano Teófilo Huerta denuncia que José Saramago habría escrito la novela “Las intermitencias de la muerte” a partir de un cuento suyo titulado “Ultimas Noticias”; leídos sus argumentos, como abogado puedo decir que por lo menos estamos frente a una causa probable.

Para muestra un botón:

Cuento “Ultimas Noticias”:



“Los científicos, los religiosos y el hombre en general, no se explicaban las causas de tan singular fenómeno que afectó a toda la Tierra...El hecho ocurrió de pronto en todos los países, en unos de día en otros de noche. La noticia se comenzó a difundir...la gente.... no daba crédito a los titulares de los periódicos de ese día: “NO MURIÓ NADIE AYER!”...



Novela: “Las intermitencias de la muerte”:


"Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme... ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido in fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas.”

El autor da una serie de paralelos, como por ejemplo:

Al explicar “científicamente” tan peculiar fenómeno el cuento revela:


“’Otra de las teorías es la que mantienen especialistas de Moscú, quienes atribuyen la existencia del fenómeno a una variación de la órbita de la Tierra...”

Y Saramago lo copia así:

“....no se debería excluir la posibilidad de que se tratara de una alteración cósmica meramente accidental...”


Todo parece indicar que, si como dice Bryce “el plagio es el más grande de los homenajes”, Teófila Huerta habría sido muy homenajeado.


Fuentes:

Blog: Saramago Plagiario


Temas Relacionados en Puntos de Vista:

La eterna historia del plagio

Algunos apuntes sobre la posible denuncia de Herbert Morote contra Alfredo Bryce

Bryce ¿fusilador?

“Las malas juntas” de Iván Thays

Un mundo para Bryce

Aquí: “Otra tonta nota sobre el plagio de Bryce”

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jueves, julio 12, 2007

Algunos apuntes sobre la posible denuncia de Herbert Morote contra Alfredo Bryce


Habíamos dejado de hablar de Bryce por un buen tiempo... ustedes saben, el hombre tiene seguidores recalcitrantes igual que Maradona tiene sus sacerdotes (hay todo un tema relativo a la Iglesia Maradoniana); y no quería tener que andar en enfrentamientos con aquellos que consideran “Un Mundo Para Julius” el quinto evangelio y, a la vez, una licencia para plagiar.

Parece ser que Herbert Morote habría tomado la decisión de denunciar a Bryce por difamación. A propósito, el artículo 132° del Código Penal describe la difamación como la atribución, hecha ante varias personas reunidas o separadas o por medio de comunicación social, de un hecho, cualidad o conducta que pueda perjudicar el honor o la reputación del sujeto agraviado. La pena privativa de la libertad, en el supuesto del uso de medios de comunicación social va de uno a tres años, lo que entre abogados significa que es una pena decorativa, porque esos delincuentes jamás ven la sombra, al menos no en el Perú.

Haber sugerido que Herbert Morote es miembro de la mafia fujimontesinista es una injuria de grueso calibre (perjudicaría la honra de cualquier sujeto el que se te asocie a inteligencias y moralidades como la de los fieles de Fujimori) . Así que, el delito estaría comprobado con la publicación de la entrevista de Caretas. Herbert Morote, sin embargo, debería evaluar las ventajas y desventajas de entreverarse en la podredumbre burocrática, ineficiente, absurda y estúpida de nuestro sistema judicial.

Como usualmente sugiero a mis clientes, examinar la absoluta necesidad de litigar es un paso que debe asumirse con absoluta responsabilidad, después de todo, los remedios y soluciones que nos ofrece nuestro sistema penal resultan más perjudiciales, en la mayoría de los casos, para los agraviados que para los delincuentes.

Analizando fríamente las variables, a Herbert Morote no le esperará una gran indemnización por el daño moral ocasionado por Bryce, ya que nuestros juzgados penales suelen indemnizar con S/.2,000.00 o S/.3,000.00 cuando los microbuses matan a algún peatón. Si se toma en cuenta que la vida es el bien jurídico más protegido, no hay que ser un Pitágoras para echar números sobre la valorización judicial de las honras (salvo que se trate de la honra de Gisela Valcárcel, que está más cotizada que la vida de un peruano pobre promedio).

En cuanto a Bryce... pasará como un mártir incomprendido, porque al fin y al cabo, “'el plagio es el más grande homenaje, y bueno, yo creo que plagio y contagio son palabras sinónimas.” (Bryce)...

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

Fuente: Actualidad Terra.es


lunes, mayo 21, 2007

Bryce ¿fusilador?




La noticia es vieja, pero la crónica interesante.

César Gutierrez, para el suplemento de El Mundo, escribe sobre Bryce y su absurda fama lograda a través de sus absurdos plagios. El artículo se titula "Bryce, el gran fusilador de artículos" y, obviamente me llamó la antención por el uso del término "fusilador" aplicado a Alfredo Bryce.

Una cosa curiosa: revela, César Gutierrez, que Bryce habría envíado a la super editora, Carmen Bacells, "Las obras infames de Pancho Marambio"; novela humorística entre cuyos personajes principales se encuentran el abogado que huye del alcoholismo y un arquitecto autor de ciertos plagios.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta



viernes, mayo 18, 2007

“Las malas juntas” de Iván Thays



El célebre escritor peruano Iván Thays, ha publicado en su Moleskine (Ojo: con 1,600 posts) lo siguiente:

“Perú 21 insiste en levantar, a página entera, nuevas acusaciones de plagio contra Alfredo Bryce Echenique”

... particularmente, me parece que Ivan Thays se equivoca al apuntar su escopeta. El problema no es que Perú 21 “insista en levantar” acusaciones de plagio, el problema es que Bryce insiste en el plagio (o por lo menos, ha insistido mucho).

En fin, cada uno es libre de escoger sus afectos. Sin embargo, lo que causa sorpresa e inevitables sonrisas es el único comentario que aparece debajo del post. El mismo que, para información de mis lectores reproduzco literalmente aquí:

“A los comentaristas de este post:LES RECOMIENDO VER LA SECCION "ESTE BLOG" en la cabecera del Moleskine Literario. Ahí podrán ver que no pienso colocar ningún comentario que sea un agravio, anónimo o con nombre propio, contra otras
personas.
Y menos aún si esos agravios son contra un escritor extraordinario y mucho más HONESTO que la mayoría de personas que conozco, como es Alfredo Bryce Echenique.
No insistan.

IVAN THAYS "
Como se podrá apreciar, la consecuencia es una cualidad cada vez más escasa:

Si Ivan Thays escribe un Post en el que afirma o, al menos, insinúa que Bryce no ha cometido plagio; ¿la discusión no tendría acaso, necesariamente, que tratar acerca de si hubo plagio? Resulta evidente que, en ese supuesto, algunas personas esgrimirían la tesis de Iván, por la cual, Perú 21 miente; mientras que otras argumentarán a favor de la tesis por la cual Bryce sería quien no está diciendo la verdad.

Sin embargo cuando Ivan Thays manifiesta que no piensa “colocar ningún comentario que sea un agravio” y menos aún si el destinatario de tales agravios es un escritor que es “mucho más honesto” que la mayoría de personas que conoce, ¿no está anticipando que en la discusión que ha planteado, solamente es posible argumentar a favor de la inocencia de Bryce?

Eso explica porqué solamente hay un comentario (y del mismo Iván Thays).

Pero, de todo lo manifestado por Thays, lo que llama mi atención es esta afirmación:


“Y menos aún si esos agravios son contra un escritor extraordinario y mucho más HONESTO que la mayoría de personas que conozco, como es Alfredo Bryce Echenique.”

Para protección y sanidad de los menores en formación que estuvieran leyendo este blog, me veo en la necesidad de explicar el término honestidad:

La Real Academia define honestidad, como la cualidad de ser honesto. Y honesto, se entiende, es aquella persona decente, decorosa, recatada, pudorosa, razonable, justa, proba, recta y honrada.
Coincido con Iván en que Bryce es un escritor extraordinario. Me lo imagino como un sujeto extremadamente interesante, de trato afable y cálido... pero ¿honesto?

Es cierto que no es una cualidad muy común en literatura. He conocido escritores y poetas deshonestos: no pagan sus cuentas, roban libros en las ferias, engañan a sus mujeres y se emborrachan hasta quedar tendidos en el suelo. Tal vez, y lo digo con un débil tal vez, Bryce sea más honesto que aquellos.

Pero hay, además, una honestidad literaria... una orden moral que reza: “No plagiarás”; en esa perspectiva el gran escritor que no tuvo reparos en culpar a su secretaria no entra en mi ranking de los más honestos... y creo que Ivan Thays, debe andar con muy malas juntas, para que Bryce sea uno de los más "HONESTOS" que conoce.

Por mi parte, si yo tuviera que hacer el ranking de los más honestos que he conocido, en primer lugar pondría a mi padre, un humilde maestro de escuela que jamás se prestó a las mañas y cuya palabra jamás necesito de garante. Luego mis abuelos, mis suegros, mi esposa, mi amigo Frank Lamca, mi cuñado John Kuhn, mi cuñada, mi profesor Peralta (de la primaria), Jesús Cuba, mi tía Pilar, mi tío Víctor, los Dixon, etc... creo que Bryce no estaría ni remotamente en los primeros puestos.

Pero este ya es un asunto de valores, no necesariamente literario, y pretender que los demás te entiendan puede resultar, realmente, un vano oficio.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta


miércoles, mayo 16, 2007

Un mundo para Bryce




Foto de Rev. Palmas



En Perú 21, y blogs como Desde el Tercer Piso, Radio Alfil, Utero de Marita y El Blog del Morsa se da cuenta del último golpe de Bryce. Si se quiere una visión “más imparcial” (valga el inapropiado uso de términos) se puede leer la historia en la versión de Milenium.com; todos estos medios cuentan los hechos de modo bastante eficiente, así que no repetiremos lo que ya se dijo.

Sin embargo diré que, de todas las versiones para entender la conducta de Bryce; la del director de la biblioteca nacional me parece la más convincente. Contiene un móvil, una causa probable, un iter criminis que se acomoda, a esta serie de hechos lamentables, como anillo al dedo.

Bryce, sin embargo, protegido por esa cada vez más delgada y macondiana capa de escritores dispuestos a defender sus malas mañas (Iván Thays, por ejemplo), parece estar viviendo en otro mundo, en cierta forma; cada descabellada explicación, desde las inversímiles incompetecias secretariales hasta las vengativas conspiraciones dirigidas por fujimoristas desde el lado oscuro de la Luna, parecen sugerir que Alfredo Bryce estaría afirmando su derecho a vivir en un mundo al margen de la ley, de la verguenza, y lo peor de todo, al margen de la realidad...

Un mundo para Bryce, podría titularse esta novela.


Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta


sábado, marzo 24, 2007

Aquí: “Otra tonta nota sobre el plagio de Bryce”

Continuando la saga de “Otra estúpida película romántica”; “Otra estúpida película de miedo” y “Otra estúpida película épica”















Margarita Yourcenar, a través de las Memorias de Adriano, creo puede ayudar a entender este entuerto. El hombre es un sujeto multifacético, como precisamente percibía Adriano cuando todavía se desempeñaba en los tribunales: un criminal podía a la vez ser un buen padre.

Nos acostumbramos a establecer un lazo de identidad entre los seres humanos y ciertas acciones; en el proceso filtramos todas las demás peculariedades del individuo. Recordamos el gol de Maradona ante Inglaterra, y pensamos que Maradona es ese gol fabuloso; cuando en verdad, en su debido contexto, Maradona fue un futbolista genial, moral y psicológicamente deficiente.

Luego leemos novelas como “Un Mundo Para Julius”, cuentos como “Con Jimmy en Paracas” y otras delicias de su autoría; y nos creamos un Bryce que es casi Supermán, Fray Martín de Porres y Miguel de Cervantes, todo junto; cuando lo cierto es que el buen Bryce siempre fue un gran escritor atrapado por el alcoholismo.

Dicho en lengua común y en el idioma de la franqueza: el héroe de las generaciones, era un alcohólico que había escrito un par de buenas novelas.

Ahora que los años y sus vicios han minado la poca moral que aparentó durante todo este tiempo, nos parece descubrir un nuevo Bryce; pero lo cierto es que no hay nadie nuevo en el asunto, ese fue el mismo y humano Bryce de siempre: el escritor, el borracho y el plagiario.




Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

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