
Margarita Yourcenar, a través de las Memorias de Adriano, creo puede ayudar a entender este entuerto. El hombre es un sujeto multifacético, como precisamente percibía Adriano cuando todavía se desempeñaba en los tribunales: un criminal podía a la vez ser un buen padre.
Nos acostumbramos a establecer un lazo de identidad entre los seres humanos y ciertas acciones; en el proceso filtramos todas las demás peculariedades del individuo. Recordamos el gol de Maradona ante Inglaterra, y pensamos que Maradona es ese gol fabuloso; cuando en verdad, en su debido contexto, Maradona fue un futbolista genial, moral y psicológicamente deficiente.
Luego leemos novelas como “Un Mundo Para Julius”, cuentos como “Con Jimmy en Paracas” y otras delicias de su autoría; y nos creamos un Bryce que es casi Supermán, Fray Martín de Porres y Miguel de Cervantes, todo junto; cuando lo cierto es que el buen Bryce siempre fue un gran escritor atrapado por el alcoholismo.
Dicho en lengua común y en el idioma de la franqueza: el héroe de las generaciones, era un alcohólico que había escrito un par de buenas novelas.
Ahora que los años y sus vicios han minado la poca moral que aparentó durante todo este tiempo, nos parece descubrir un nuevo Bryce; pero lo cierto es que no hay nadie nuevo en el asunto, ese fue el mismo y humano Bryce de siempre: el escritor, el borracho y el plagiario.
Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta