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lunes, junio 18, 2007

Fernando Vallejo: Cervantes, Cortázar, García Márquez y Borges, novelistas de "mala muerte"


Sin embargo, si se quiere hablar realmente de escritores polémicos, Fernando Vallejo se lleva el laurel. Digamos que Fernando Vallejo es polémico, porque sabe “el qué, el cuándo y el cómo” de la fabricación de frases históricas. Para él, decir cosas de modo que no se olviden, o por lo menos se olviden con más dificultad es más sencillo que ganarle una carrera a un recién nacido.

Cuentan que cuando decidió cambiar su nacionalidad colombiana por la mexicana, hecho que hubiera pasado inadvertido, tuvo la siguiente carta de despedida a la gente de Caracol:



“Cuantas veces me ha podido atropellar Colombia me ha atropellado. Hace un año me quería meter preso por un artículo que escribí en la revista SoHo señalando las contradicciones y las ridiculeces de los Evangelios. Eso dizque era un agravio a la religión y me demandaron. ¡Agravios a la religión en el país de la impunidad! En que los asesinos y genocidas andan libres por las calles, como es el caso de los paramilitares, con la bendición de su cómplice el sinvergüenza de Álvaro Uribe que han reelegido en la presidencia. Desde niño sabía que Colombia era un país asesino, el más asesino de la tierra, encabezando año tras año, imbatible, las estadísticas de la infamia. Después, por experiencia propia, fui entendiendo que además de asesino era atropellador y mezquino. Y cuando reeligieron a Uribe descubrí que era un país imbécil. Entonces solicité mi nacionalización en México, que me dieron la semana pasada. Así que quede claro: esa mala patria de Colombia ya no es la mía y no quiero volver a saber de ella. Lo que me reste de vida lo quiero vivir en México y aquí me pienso morir".
(Ver Noticia y texto completo de la Carta en Caracol.com)




Solamente por esa carta insolente e inevitablemente veraz (porque a mis casi 34 años he aprendido que para los hipócritas no hay nada más insolente que la verdad cruda y desnuda) Fernando Vallejo ya se hubiera ganado un espacio en mis afectos. Sin embargo, hace unos días (el 09 de Junio) leía en La Razón una crónica de Humberto Acciarresi , en la cual comenta sus últimas declaraciones, aquí un extracto de la crónica y entrevista:



“Es cierto —confía—, por momentos parece un dogmatismo de cuño inverso. Como si fuera un antipapa". La risa que corona la frase, así como la amabilidad que lo caracteriza, permiten que le propongamos no hablar de lo que todos le preguntan por estos días y sí de literatura. Vallejo acepta, pero antes aclara —para sentar un punto de arranque— que "hoy nadie sabe qué es eso de leer".

¿Suponiendo que tuviera razón, ¿por qué cree que ocurre eso?

Es que en la actualidad casi nadie puede distinguir quién escribe bien y quién escribe mal. Hay quienes creen que el idioma literario y el coloquial son lo mismo. Por eso, por ejemplo, no se dan cuenta de lo que vale un escritor como Mujica Láinez.

Es curioso que lo mencione, porque en la Argentina, lamentablemente, hace rato que no se lo lee.

Y eso habla muy mal de los argentinos. Los lectores, porque no lo conocen. Y los escritores, porque no saben escribir. Es pura ignorancia. Pero no te preocupes, que en Colombia pasa lo mismo. Ignoran a "Manucho", el mejor escritor en lengua española de los últimos mil años, y se entusiasman con Cortázar y Bolaño, que no sabían escribir.

¿Y Borges?

Es, apenas, un prosista menor. Y como poeta no existe. Es puro sonsonete. La,la,lá... la,la,lá... la,la,lá. Otro de los grandes, a quien en España le sucede lo mismo que a Mujica, es Azorín. Ese fue un escritor de verdad.

¿Y por qué será que nadie lee sus libros, algunos tan actuales como "Confesiones de un pequeño filósofo", o su hermosa biografía de Lope de Vega?

Porque la moda es desconocer a los grandes prosistas. Y además tenemos que el idioma se ha desvirtuado totalmente. A los escritores jóvenes les tocó este adefesio que tenemos hoy. Y por eso les gusta García Márquez, que tiene una prosa pobrísima y sin gracia. ¡Y pensar que en algún momento a Colombia le decían la Atenas sudamericana y tenía presidentes gramáticos!

Vamos a coincidir en que sus juicios son, al menos, escandalosos.

Pero yo desafío a cualquiera que sepa de lo que habla cuando se refiere a la literatura, a que hagamos una polémica pública. Yo les voy a hacer dar cuenta que el idioma está perdido, que ellos escriben mal, que Cervantes era un pésimo prosista, que Borges no conocía los recursos literarios y que, salvo Mujica Láinez y Azorín, casi no hay nadie que se salve.

¡Pero suele decir que hace años que no lee literatura!

Y es la verdad más pura. Trato de no perder tiempo. Por ejemplo, para escribir "La puta de Babilonia" —que es un término de los albigenses— tuve que estar años documentándome, para completar lo que ya sabía por haberlo vivido en carne propia.
¿Cómo es eso?
Claro. Estudié con los salesianos, de manera que conozco el monstruo desde dentro. Pero, para ser honesto, debía documentarme. Y eso me llevó el tiempo que hubiera perdido leyendo novelitas de mala muerte.
¿Se arrepiente de algo?
De haber nacido. Pero eso, en todo caso, fue culpa de mi madre. Deberían haberla esterilizado y adiós problemas.”
Crónica completa en La Razón


¡ Rayos!, un individuo que coloca la obra de íconos de la literatura de habla hispana como Cervantes, Cortázar, García Márquez y Borges dentro del rubro “Novelitas de Mala Muerte”, debe ser un sujeto que como a las lentejas de “don Manolo”, definitivamente, “le importa un pito el que dirán”; y por eso entra en el panteón de mis héroes equivocados.

Aquí un deslinde: es claro que como cristiano, bautista, fundamentalista, adicto a Borges y admirador de Cervantes, no comparto la ideología de Vallejo, ni sus gustos... pero hay que reconocer esa dosis de carácter tan poco común en estos días.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta


lunes, mayo 28, 2007

Escribir y Describir: ¡Elemental Watson!


caricatura tomada de el País.com

Las descripciones son un elemento fundamental en una buena prosa. Creo que la pasta del escritor brota de su capacidad de describir. Y, si nos atenemos a aquella hipótesis por la cual, el arte más que “creación” es “percepción” estética, tendríamos que concluir que, en esencia, cada imagen fabulosa, cada metáfora asombrosa, esconde el germen de una descripción genial.

Claro, es necesario admitir que el modo en que se trata las descripciones ha variado. La sociedad se ha vuelto más ágil; y las películas, más directas. Incluso, me atrevería a decir, que se puede hacer una analogía entre ese interminable capítulo de Piel de Zapa, en el que Balzac describe una tienda de antigüedades; y esa otra interminable escena de Ben – Hur, cuando Charlton Heston regresa a su casa desolada. No se puede negar la estética en ambas piezas; sin embargo ya nadie gasta diez páginas describiendo un cuarto lleno de objetos, ni veinte minutos en el recorrido de patio vacío.

“Y sin embargo se mueve...”

Y sin embargo todavía describimos. Aquí, una pseudo antología y a “vuela pluma” de algunas descripciones notables:

Alvaro Muttis, en su relato “La muerte del estratega” describe, obvio, la muerte del estratega:

“La primera flecha le atravesó la espalda y le salió por el pecho a la altura de las últimas costillas. Antes de perder por completo sus fuerzas, apuntó a un mahdi que desde su caballo se divertía en matar búlgaros con su arco y le lanzó la espalda pasándolo de parte a parte. Un segundo flechazo le atravesó la garganta. Comenzó a perder sangre rápidamente, y envolviéndose en su capa se dejó caer al suelo con una vaga sonrisa en el rostro. Los fanáticos búlgaros cantaban himnos religiosos y salmos de alabanza a Cristo, con esa fe ciega y ferviente de los recién convertidos. Por entre los montones de voces de los mártires comenzó a llegarle la muerte al Estratega (...) Un último flechazo lo clavó en la tierra atravesándole el corazón. Para entonces, ya era presa de esa desordenada alegría, tan esquiva, de quien se sabe dueño del ilusorio vacío de la muerte” [1]


García Márquez describe la interminable espera en “El Coronel no tiene quien le escriba”:

“Mientras esperaba que hirviera la infusión, sentado junto a la hornilla de barro cocido en una actitud de confiada e inocente expectativa, el coronel experimentó la sensación de que nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas. Era octubre. Una mañana difícil de sortear, aun para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como esa. Durante cincuenta y seis años – desde cuando terminó la última guerra civil – el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban.”[2]

Jorge Eielson en “Canción y Muerte de Rolando” (dicho sea de paso, uno de los poemas más hermosos que he leído):

“Luciente copa del cielo se oscurece sobre su bronca cabeza. Escuchas a Oliveros tras de las cercas, donde su voz, ya derramada, corre cual victoriosos vino. Estás tan abandonado sin su voz que aún ya muerto le obedeces. Y sangras solitario

(...)

En la mañana tu cuerpo era alto y limpio como el mar, pero luego un musgo negrísimo lo ocultaba y por entre su pesado oleaje, a instantes, sólo tu frente aparecía

(...)

Rolando, que un ciervo llevará tu sueño entre sus astas, creciendo hacia ambos lados del cielo como alumbrados truenos. Para los lobos escondidos y las águilas que roban sus mejores vuelos a la oscuridad, para matar sus torvas tribus, a ese bosque perseguido por el sol.

Pues quedaba aún tu nuca herida, ardiendo como una lámpara de miel

(...)[3]


Mi querídisimo Ricardo Palma, describe a las lloronas, con su inconfundible estilo y buena prosa:

“Existía en Lima, hasta hace cincuenta años, una asociación de mujeres todas garabateadas de arrugas y más pilongas que piojo de pobre, cuyo oficio era gimotear y echar lagrimones como garbanzos. ¡Vaya una profesión perra y barrabasada! Lo particular es que toda socia era vieja como el pecado, fea como un chisme y con pespuntes de bruja y rufiana. En España dábales el nombre de plañideras, pero en estos reinos del Perú se las bautizó con el de doloridas o lloronas” [4]

El entrañable Dumas describe a su héroe Artagnan:

“Con tal bagaje, Artangnan era, tanto en lo moral como en lo físico, una copia exacta del héroe de Cervantes. Don Quijote tomaba los molinos de viento por gigantes y los rebaños por ejércitos; Artagnan tomó cada sonrisa por un insulto y cada mirada por una provocación. Por esta razón desde Tarbes hasta Meung, llevó siempre el puño cerrado, y lo menos echó mano a la espada diez veces al día...” [5]

Quedan muchos en el anaquel, este post es simplemente un enunciado, y sería ridículo pensar que estas descripciones son las mejores de las mejores; faltaría el tiempo para mencionar aquí a Wilde, a Poe, a Scorza, a Gonzalez Viaña, a Vargas Llosa, a Grishman, a Vallejo, a Tolstoi, a Proust, García Lorca, Dickens, Bronte, Bryce y demás etcéteras; pero cerraremos esta nota con una de Hombres G:

“Temblando,
Con los ojos cerrados,
el cielo está nublado
y a lo lejos tú”

¿Y tú? ¿Cuáles descripciones recuerdas?

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta


[1] Mutis, Álvaro; La Muerte del Estratega; Santa fe de Bogotá, Colombia; Santillana; pp. 41 - 43
[2] García Marquez, Gabriel y otros; MAESTROS DE LA LITERATURA UNIVERSAL; Santa fe de Bogotá, Colombia; Tomo I; 1984; p. 221
[3] Eielson, Jorge Eduardo; POESÍA ESCRITA; Santa fé de Bogota, Colombia; Grupo Norma; 1998; pp.35-43
[4] Palma, Ricardo; TRADICIONES PERUANAS; Madrid – España; Espasa Calpe; Tomo II; 1961; p. 159
[5] Dumas, Alejandro; LOS TRES MOSQUETEROS; Panamá; Grolier International; 1969; p. 9


miércoles, febrero 21, 2007

La derrota del silencio

¿Derrota del silencio significa realmente victoria de la palabra?








“…La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual…

No: el gran derrotado es el silencio…”



De: Botella al mar para el dios de las palabras

Congreso de Zacatecas. 1997.
Discurso de Gabriel García Marquez





Respondiendo, tal vez sin querer, a los temores de la industria editorial, García Márquez en el año 1997 (hace ya diez años) profetizó con acierto que las imágenes han terminado impulsando las palabras. En ese tiempo no se figuraban que el Cine promovería la lectura de viejos clásicos como Tolkien o Dumas. La figura del naufragio del silencio en un mar de palabras me parece sugerente.

En su conferencia, García Márquez, quiere esbozar el futuro de las lenguas desde la Babel que implica la post modernidad. En un idioma universal ¿cuál será el papel del español? ¿cuál sería nuestra contribución? Él reflexiona partiendo de lo preponderante de nuestro idioma, no por el respaldo de un poderío comercial, sino por su vitalidad. En el español la poesía se gesta en boca de niños y hombres comunes: un cordero balando en la noche puede parecer “un faro” y un cocimiento de toronjil puede saber a “viernes santo”.

El reto del Español, en el nuevo orden de cosas, según el colombiano, está en procurar ser más universal dejando de lado la rigurosa ortografía y simplificando la gramática.

Particularmente, como víctima recurrente de las reglas ortográficas, dos cuestiones se me ocurren a todo esto:

Primero:

¿No será que, precisamente, en esa gramática que se pretende simplificar se esconda el secreto de la vitalidad literaria de nuestro idioma? Al fin y al cabo no me parece superficial que una lírica tan vital como la francesa posea también una gramática densa en comparación al Inglés.

Segundo:

¿Será posible que el silencio vencido por el océano de palabras impresas, en realidad no haya sido derrotado por la palabra, sino más bien por el ruido de los medios? Si fuera esto último, creo que silencio y ruido conforman una misma ecuación de la clausura, al fin y al cabo ambos son una idéntica barrera.



Roberto Pável

Leer discurso completo de García Márquez...


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